Hacer la compra puede suponer un verdadero quebradero de cabeza. Tanto a nivel económico como de elección de productos, debido a la ingente variedad y opciones disponibles. Poco importa si se trata de alimentación, artículos para el hogar o electrodomésticos. Las opciones son muy numerosas. Si a esto añadimos las características de cada producto o artículo, podemos morir en el intento de hacer la compra. Afortunadamente, ya sabemos más o menos lo que queremos cuando compramos, lo que facilita enormemente la tarea, pero… a veces nos sorprende la duda en según qué tipo de artículos y productos.
Sobre todo, cuando se habla de sostenibilidad. Productos reciclados o reciclables, sostenibles, biodegradables, compostables… no se limitan a una serie de artículos, no. Alcanzan todo tipo de productos, incluida la alimentación, puesto que los alimentos, se pueden encontrar en un envase más o menos reciclado o reciclable, así como proceder de cultivos eco y sostenibles.
La cuestión es conocer un poco sobre esos envases o artículos, para que, a la hora de hacer la compra, sepamos lo que quiere decir cada palabra. Qué a veces, nos dan gato por liebre y las cosas no son lo que parecen. Cuando encontramos en algún producto esas tres flechas en forma de círculo en algún artículo o producto, estamos ante un material reciclable. Cuando ese círculo, está envuelto en un círculo, además, es un material reciclado. Además, algunos de estos materiales, pueden ser biodegradables, compostables y reciclables. Algunos. No todos. Depende de las condiciones en las que han sido reciclados.
Como podemos observar, el proceso de reciclar, no es tan simple como cabe pensar. Saber lo que significa un material reciclable, es indispensable en los tiempos que corren. Es más, saber todo lo que implica y a que materiales se puede aplicar, resulta necesario, a la hora de reciclar y de consumir.
Un material reciclable es…
Un material que, una vez se deshecha, posee la capacidad de volver a convertirse en un nuevo material u objeto. Como nos explican los profesionales de Bioplásticos Alhambra, dedicados desde hace décadas a la fabricación de bolsas y film de plástico, especializados en bolsas biodegradables y compostables, con material reciclado. La reciclabilidad de un material, depende de la capacidad del mismo, a la hora de adquirir las propiedades que tenia en su estado previo.
Se trata de una alternativa a la eliminación de los residuos que, permite ahorrar en materiales y, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Al mismo tiempo, puede ayudar a prevenir el desperdicio de materiales potencialmente útiles, reducir el consumo de materias primas, energía, la contaminación aérea y la del agua.
Un material reciclable, puede ser reciclado tras su uso y, una vez utilizado, se puede volver a reciclar. Otra de sus propiedades es que puede ser biodegradable y compostable.
Antes de continuar, matizar que, las servilletas y manteles de papel, reciclables por naturaleza, pierden esta propiedad, cuando se ensucian con restos de grasa de los alimentos. En este caso, se deben desechar en el contenedor de residuos y no de papel.
Pasamos ahora a conocer algo más, sobre los materiales biodegradables. Se consideran como tal, aquellos materiales que pueden ser degradados de forma química, mediante la acción de agentes biológicos como microorganismos, animales o plantas. En otras palabras, se descomponen cuando entran en contacto con otros elementos de la naturaleza.
Es importante señalar que, este proceso de descomposición, depende de agentes físicos como las condiciones ambientales predominantes: el sol, el agua, la temperatura y la humedad, favorecen en gran medida a estos mecanismos de descomposición.
En consecuencia, la biodegradación de un material, es diferente en función de donde termine el mismo: en el suelo o enterrado, en el agua que puede ser dulce o salda, un vertedero (compost industrial o doméstico) o plantas de tratamientos como lodos activos.
De manera que, en este sentido, todo material reciclado y reciclable, puede ser biodegradable. Lo que nos lleva a la diferencia entre biodegradable y compostable.
Sabemos más o menos lo que es un material biodegradable. En función de la composición de un material y de donde termine su vida útil, puede ser compostable o no serlo. Por lo que todo material compostable, es biodegradable. La mayor diferencia entre ambos, reside en el tipo de degradación del material en cuestión. Un material compostable es el que, reuniendo una serie de condiciones, puede convertirse en compost, o lo que viene a ser abono. Puede volver a la tierra y nutrirla. De manera que, los materiales compostables, no son perjudiciales para el medio ambiente, son beneficiosos.
Para que un material o producto se considere compostable, debe estar compuesto por materiales cien por cien orgánicos que, pueden convertirse en abono, si se producen condiciones concretas, controladas por el hombre. Los productos orgánicos desechados, se acumulan en plantas de compostaje, forzando en ellas, las condiciones óptimas que hacen que los deshechos, se conviertan en abono. La forma de lograrlo, es someterlo a las siguientes condiciones:
- Mezcla y compresión de residuos cien por cien orgánicos.
- Cantidad suficiente de oxígeno.
- Temperatura adecuada para que se descompongan los microorganismos, unos cincuenta y cinco grados centígrados.
No es lo mismo biodegradable que compostable o reciclable
Como hemos podido comprobar, son términos o conceptos complementarios pero diferentes entre sí. Cuando hablamos de envases, surgen muchas dudas sobre que es cada uno de estos términos y como se aplican a los materiales. Erróneamente, se utilizan como si fueran sinónimos cuando no lo son. Cada uno tiene su propia definición y la implicación, en lo que a residuos respecta, difiere en cada uno de ellos.
Los envases de un solo uso son cada vez más habituales, por lo que conviene saber que hacer con ellos, una vez cumplan su misión. Muchos envases, terminan en vertederos o en medio de la naturaleza, provocando un impacto ambiental que se puede evitar. Una correcta gestión de los residuos, es esencial para evitarlo y, conocer que es compostable, biodegradable o reciclable, ayuda a hacer dicha gestión, de forma correcta. De manera que se minimice el impacto medioambiental.
Los materiales biodegradables son, como ya hemos explicado, aquellos que pueden descomponerse mediante la acción de microorganismos. Los compostables, van un paso más allá, transformándose en abono y, los reciclables, pueden reincorporarse a procesos de fabricación, convirtiéndose en un nuevo producto.
Cuando hablamos de un envase o material biodegradable, hablamos de un material capaz de desintegrarse mediante la acción de las bacterias, hongos u otros organismos vivos. Aunque se trata de un término ambiguo, salvo que se especifiquen las condiciones y el tiempo necesario para su descomposición. Por ejemplo, un envase de ácido poliláctico (PLA), puede ser biodegradable en un entorno de compostaje industrial, pero no en un vertedero o en el fondo del mar. La biodegradabilidad, depende, como ya hemos comentando, de aspectos como la temperatura, el oxígeno y la humedad. Por lo que un etiquetado vago como biodegradable, sin mayor información, conlleva confusión. El consumidor puede creer que desaparece de forma rápida en cualquier contexto, cuando lo cierto es que puede tardar años.
En el caso de los envases o materiales compostables, se degradan en condiciones muy especificas para convertirse en compost. Encontramos dos tipos de compostables, el industrial y el doméstico. El primero de ellos, necesita temperaturas elevadas y condiciones controladas, se certifica bajo la norma EN 13432 y, suele tratarse de envases de almidón, PLA o fibra vegetal prensada. En el segundo caso, se degrada en composteras caseras, a temperaturas más bajas y los plazos con más largos. En cualquier caso, debe transformarse en un producto que aporte nutrientes al suelo y no deje residuos tóxicos.
Por último, los envases o materiales reciclables, son aquellos que se diseñan y crean, con la finalidad de que vuelvan a formar parte de un ciclo productivo. Para lo que se realizan procesos de recogida y transformación. Un ejemplo lo encontramos en las botellas de PET que, se convierten en nuevas botellas o fibras textiles. Los envases de cartón, se reprocesan, lo que los convierte en nuevas cajas o bandejas. Por otro lado, los recipientes de aluminio, pueden fundirse y convertirse en nuevos productos metálicos. La clave de la reciclabilidad, es que no depende únicamente del material en cuestión, depende al mismo tiempo de la infraestructura de reciclaje. Un material puede ser técnicamente reciclable, pero si no se recoge como es debido, ni pasa por el correspondiente proceso de reciclado, acabará en un vertedero o incinerado con otros residuos.
Cada uno de estos materiales, pertenezcan a un grupo u otro, ofrece ventajas y desventajas. Los biodegradables, reducen la persistencia de los residuos en el medio ambiente, pero su ambigüedad, puede mantenerlo años en el medio. Los compostables, generan un abono de calidad muy útil, pero depende de una infraestructura concreta. En cuando a los materiales reciclables, permite su integración en la economía circular, con infraestructuras muy extendidas, pero requiere que se produzca una separación limpia y que el envase, no este muy sucio o mezclado.
En definitiva, hay que prestar mucha atención a las etiquetas de los envases y productos, de manera que podamos enviar cada material, a su correspondiente destino.


