La salud dental es importante a cualquier edad, con más razón cuando son pequeños. El cuidado de los dientes desde el primer momento no es algo que sea un capricho, se invierte en la confianza, la salud en general y hasta en la forma en la que se enfrentarán al mundo. No estamos ante estadísticas frías; es verlos masticar felices, hablar sin complejos y crecer sin esos dolores que pueden marcarles en la infancia.
Los dientes de leche son más importantes de lo que pensamos
En el momento en el que nace un bebé, la boca pasa a ser un mundo en blanco. Los primeros dientes aparecen cuando se tienen unos seis meses y a los tres años ya cuentan con la dentadura completa de leche. Lo cierto es que no estamos ante unos simples dientes de prueba, lo que hacen es guiar el espacio para los que eran los definitivos, ayudando a hablar y haciendo posible que los pequeños puedan comer variado. Cuando un diente de leche se pudre o se pierda por caries, como nos comentan desde Clínica Dental García Lorente, expertos en implantes dentales en León, y que el definitivo saldrá torcido, apretado o débil.
En nuestro país, lo cierto es que la gran tradición de dulces existente hace que los niños tengan fácilmente caries. Cuando no se trata, lo que hace es pasar a los permanentes como una mala costumbre heredada. El cepillarse un par de veces diarias desde el primer diente, con pasta fluorada, hilo dental y visitar al dentista cada cierto tiempo ayuda a tener una buena salud dental.
Lo que hice yo con mis hijos fue revisar su boca después de bañarse. Solo con un espejo y luz buena, ya pude ver si había manchas blancas, lo que es un aviso de caries. Esto funcionó, puesto que, como me dijo mi dentista, las visitas preventivas ayudan a evitar empastes sorpresa.
La primera visita al dentista
Tradicionalmente la visita al dentista para los pequeños era algo terrorífico, al menos antes. Lo que debes saber es que la primera cita tiene que ser cuando tiene 2 o 3 años, no cuando tenga dolores. Lo que hace el odontopediatra es jugar, contar dientes como si fuesen animales en el zoo y dejar que el pequeño toque sus instrumentos. En las clínicas españolas existen cada vez más salas de carácter temático. Todo esto acaba por marcar diferencias. Un niño que acude rutinariamente a aprender a poder abrir la boca sin más dramas y se pueden detectar problemas tempranos como los apiñamientos y las mordidas cruzadas.
La caries y la lucha contra los hábitos
Cuando se habla de la caries, estamos ante un feroz enemigo de la salud bucal. Aquí los protagonistas son los azúcares pegajosos, esos que están presentes en los chicles, caramelos y refrescos, pues son los que alimentan las bacterias que se encargan de disolver el esmalte. Está claro que es fácil caer en la tentación, pero también es verdad que se puede prevenir si se usan trucos sencillos, como tomar agua después de comer, frutas en lugar de bollos o chicles sin azúcar después de las comidas.
Debes enseñarles a masticar despacio y a que no piquen entre horas. Uno de los trucos es utilizar pajita en los sorbetes, puesto que así no se bañan tanto los dientes en azúcar. El flúor debe usarse en la pasta, enjuagues desde bien pronto o barnices en consulta. No estamos ante algo mágico, puesto que el esmalte se hace más fuerte como escudo. Los peques activos, pueden usar protectores bucales que evitan fracturas en las caídas.
Ortodoncia temprana
Cuando tienen sobre seis años, bastantes niños precisan de brackets o férulas. No estamos ante estética snob, el tener los dientes torcidos lo que hace es desgastar más, atrapando la comida y complicando la higiene. Si se tiene una mordida abierta, lo que ocurre es que pueden roncar o hablar emitiendo silbidos, lo que puede afectar a la autoestima en la guardería. La detección temprana ahorra disgustos. Un niño que tiene paladar estrecho respira mal por la boca y es propenso a padecer infecciones.
Los expansores suaves abren espacio y guían los dientes. Sí que es verdad que muchos padres tienen dudas por el precio, pero calculan. Un aparato a los ocho años es más económico que las cirugías adultas. Por no hablar del impacto social, puesto que un crío que tiene la sonrisa alineada se atreverá más en clase, en las fotos de grupo o a besos mejilla.
Nutrición y boca: lo que comes se ve en tu sonrisa
Contar con una dieta sana, lo que ayuda es a cuidar los dientes. Para ello tomar lácteos ayuda a fortalecer la raíz. Lo mejor es evitar la ingesta de exceso de cítricos, puesto que los ácidos erosionan, lo mismo que los refrescos. Lo bueno que tiene la dieta mediterránea, es que el aceite de oliva reduce la placa y el pescado azul proporciona omega para tener unas encías mucho más sanas.
Hábitos nocturnos y el descanso
El rechinar de dientes o bruxismo lo que hace es asomar en los peques que están estresados por el cole. Las férulas nocturnas lo controlan. Lo mismo puedes decir que hace el sueño, puesto que la boca abierta seca la saliva protectora, ayudando a que aparezca la caries.
Algo más que dientes bonitos
Los dientes sanos equivalen a niño sano. Permiten que mastiquen bien, absorban nutrientes y que hablen claro. Pensemos que las infecciones dentales hacen que aumente la fiebre, el cansancio y las infecciones crónicas pueden afectar al corazón.
¿Qué rol tienen los padres y la escuela?
Hay que ser ejemplo para ellos, cepillarse y hacer de ello una fiesta con música y alegría.
Problemas comunes y soluciones caseras
Cuando hay dolores por erupciones, lo mejor son masajes fríos o mordedores. Para las manchas es bueno el bicarbonato suave.
¿Y qué pasa con el futuro?
Una inversión a su debido tiempo evita que se tengan que hacer ortodoncias adultas caras o implantes. Los niños que tienen costumbres buenas llegarán a viejos con dientes propios.


