La sonrisa de los peques y su importancia

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp

La salud dental es importante a cualquier edad, con más razón cuando son pequeños. El cuidado de los dientes desde el primer momento no es algo que sea un capricho; se invierte en la confianza, la salud en general y hasta en la forma en la que se enfrentarán al mundo. No estamos ante estadísticas frías; es verlos masticar felices, hablar sin complejos y crecer sin esos dolores que pueden marcarles en la infancia.

Los dientes de leche son más importantes de lo que pensamos

Los primeros dientes aparecen cuando se tienen unos seis meses y a los tres años ya cuentan con la dentadura completa de leche. Lo cierto es que no estamos ante unos simples dientes de prueba; lo que hacen es guiar el espacio para los que eran los definitivos, ayudando a hablar y haciendo posible que los pequeños puedan comer variado. Cuando un diente de leche se pudre o se pierde por caries, como nos comentan desde Clínica Dental García Lorente, expertos en implantes dentales en León, puede provocar problemas cuando aparezcan los dientes definitivos. Por este motivo, conviene dar la importancia que merecen a estos primeros dientes y cuidarlos bien.

En nuestro país, lo cierto es que la gran tradición de dulces ayuda con frecuencia a que los niños padezcan caries. Cuando no se trata, lo que ocurre es que pasa a los permanentes como una mala costumbre heredada. Hábitos como cepillarse un par de veces al día desde el primer diente, con pasta fluorada, el uso del hilo dental y la visita al dentista cada cierto tiempo ayudan a tener una buena salud dental.

Lo que hice yo con mis hijos fue revisar su boca después de bañarse. Solo con un espejo y luz buena, ya pude ver si había manchas blancas, lo que es un aviso de caries. Esto funcionó, puesto que, como me dijo mi dentista, las visitas preventivas ayudan a evitar empastes sorpresa.

La primera visita al dentista

Tradicionalmente, la visita al dentista para los pequeños era algo terrorífico, al menos antes. Lo que debes saber es que la primera cita debe ser cuando tenga 2 o 3 años, no cuando aparezcan los dolores. Lo que hace el odontopediatra es jugar con el niño, contar dientes como si fuesen animales en el zoo y dejar que el pequeño toque sus instrumentos. En las clínicas españolas existen cada vez más salas de carácter temático para los niños. Todo esto acaba por marcar diferencias. Un niño que acude rutinariamente al dentista aprende a cuidar su boca sin más dramas y se pueden detectar problemas tempranos como los apiñamientos y las mordidas cruzadas.

La caries y la lucha contra los hábitos

Cuando se habla de la caries, estamos ante un feroz enemigo de la salud bucal. Aquí los protagonistas son los azúcares pegajosos, esos que están presentes en los chicles, caramelos y refrescos, pues son los que alimentan las bacterias que se encargan de disolver el esmalte. Está claro que es fácil caer en la tentación, pero también es verdad que se puede prevenir si se usan trucos sencillos, como tomar agua después de comer, frutas en lugar de bollos o chicles sin azúcar después de las comidas.

Debes enseñarles a masticar despacio y a que no piquen entre horas. Uno de los trucos es utilizar pajita en los sorbetes, puesto que así no se bañan tanto los dientes en azúcar. El flúor presente en la pasta dental contribuye a fortalecer el esmalte y protegerlo frente a la caries. No se trata de una solución mágica, sino de una ayuda preventiva que refuerza la resistencia natural de los dientes. Los peques más activos o que hagan deporte pueden usar protectores bucales que evitan fracturas en las caídas.

Ortodoncia temprana

Cuando tienen sobre seis años, bastantes niños precisan de brackets o férulas. No estamos solamente ante un tema estético; el tener los dientes torcidos lo que hace es desgastar más, atrapando la comida y complicando la higiene. Si se tiene una mordida abierta, lo que ocurre es que pueden roncar o hablar con dificultad para emitir ciertos sonidos, lo que puede afectar a la autoestima en la guardería. La detección temprana ahorra disgustos. Un niño que tiene paladar estrecho respira mal por la boca y es propenso a padecer infecciones.

Los expansores suaves abren espacio y guían los dientes. Sí que es verdad que muchos padres tienen dudas por el precio, pero calculan. Un aparato a los ocho años es más económico que las cirugías adultas. Por no hablar del impacto social, puesto que un crío que tiene la sonrisa alineada se atreverá más a participar en clase, en las fotos de grupo o a dar besos en la mejilla.

Nutrición y boca: lo que comes se ve en tu sonrisa

Contar con una dieta sana lo que ayuda es a cuidar los dientes. Para ello, tomar lácteos ayuda a fortalecer el esmalte. Lo mejor es evitar la ingesta de exceso de cítricos, puesto que los ácidos erosionan, lo mismo que los refrescos. Lo bueno que tiene la dieta mediterránea es que el aceite de oliva reduce la placa y el pescado azul proporciona omega-3 para tener unas encías mucho más sanas.

Hábitos nocturnos y el descanso

El rechinar de dientes o bruxismo lo que hace es asomar en los peques que están estresados por el cole. Las férulas nocturnas lo controlan. Lo mismo puedes decir que hace el sueño, puesto que la boca abierta seca la saliva protectora, ayudando a que aparezca la caries.

Problemas comunes y soluciones caseras

Cuando aparecen molestias al salir los dientes, los masajes suaves en las encías o los mordedores fríos pueden aliviar los dolores. Para las manchas dentales, lo mejor es consultar con un odontólogo antes de optar por remedios caseros, ya que algunos productos abrasivos como el bicarbonato pueden dañar el esmalte.

¿Y qué pasa con el futuro?

Una inversión a su debido tiempo evita que se tengan que hacer ortodoncias adultas caras o implantes. Los niños que tienen costumbres buenas llegarán a viejos con sus dientes naturales.

Scroll al inicio