El bruxismo complica el mantenimiento de las carillas dentales.

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Bruxismo y carillas dentales

El bruxismo destroza los dientes. Una de las técnicas que se utilizan para rehabilitarlos es la colocación de carillas dentales. Pero, ojo, los ataques de bruxismo pueden terminar por romperlas. Te explicamos en este artículo si es adecuado que te coloques carillas si padeces bruxismo, y en ese caso, qué precauciones deberías tomar.

Un artículo publicado en el suplemento de salud y nutrición del periódico ElDiario.es subraya que el bruxismo afecta a más de dos tercios de la población española. Este trastorno consiste en apretar y rechinar los dientes de manera involuntaria. Muchas veces, la persona que lo padece, ni siquiera es consciente de ello. Ya que una de las modalidades más habituales de bruxismo es el bruxismo nocturno, que se produce mientras dormimos. Algunos casos de bruxismo desaparecen con el tiempo, y otros se vuelven crónicos. Los ataques de bruxismo aparecen y desaparecen a lo largo de toda la vida. Estamos hablando de un asunto de salud importante para la población, por el nivel de incidencia que tiene.

El bruxismo produce un desgaste en los dientes que es fácilmente detectable por los dentistas. Desgaste desigual de las piezas dentales, fisuras y fracturas en el esmalte dental, etc. En estos casos el odontólogo tiene dos trabajos que realizar. Controlar los ataques de bruxismo y minimizar sus efectos sobre la dentadura y restaurar los dientes dañados.

¿Qué sucede cuando el bruxismo destruye el trabajo de reconstrucción que se ha efectuado en la clínica dental? ¿Hay soluciones efectivas para rehabilitar nuestros dientes si padecemos bruxismo?

Este es un tema complejo, que vamos a intentar abordar con cierta profundidad. Que se comprenda cómo funciona este trastorno y cómo afecta a las rehabilitaciones dentales. De poco le sirve a un paciente que vive esta situación, darle orientaciones si no comprende cómo el bruxismo va a afectar a las reparaciones que se están haciendo en su boca.

¿Qué es el bruxismo?

Antes de nada vamos a ver qué es este trastorno. La página web Mediline Plus dice que el bruxismo es cuando una persona rechina los dientes. Cuando frota los de una arcada contra los de la otra, moviéndolos de atrás hacia delante. Es un movimiento muscular, por lo general, inconsciente. Existen dos grandes modalidades de bruxismo: el bruxismo nocturno y el bruxismo diurno.

El bruxismo nocturno es un trastorno que se produce mientras dormimos. Suele aparecer en las fases 2 y 3 del sueño, no en la fase REM, y puede ocupar entre 17 y 38 minutos a lo largo de una noche de ocho horas. En la mayoría de los casos, quien lo padece no lo sabe. A menudo son los familiares o compañeros de habitación quienes detectan el problema al escuchar el característico ruido del rechinar de los dientes. También puede ser el dentista quien lo descubra al observar un desgaste irregular en la dentadura.

Aunque sus causas no se conocen por completo, existen diversos factores relacionados con su aparición. Los trastornos del sueño, la apnea obstructiva y ciertos problemas respiratorios pueden favorecer estos episodios. Asimismo, una mala alineación de la dentadura puede hacer que las arcadas dentales no encajen correctamente, provocando fricción durante el descanso. Algunos especialistas señalan que mantener hábitos saludables, como realizar actividad física regularmente y evitar cenas copiosas antes de acostarse, puede ayudar a reducir la intensidad de los episodios nocturnos.

Por su parte, el bruxismo diurno suele estar más relacionado con factores emocionales y ambientales. El estrés, la ansiedad y la presión laboral son desencadenantes frecuentes. Durante periodos de gran tensión, muchas personas aprietan los dientes de forma inconsciente mientras trabajan, estudian o realizan otras actividades cotidianas. Los especialistas distinguen tres niveles de intensidad: un hábito ocasional y reversible, una fase más consolidada asociada a la ansiedad y un grado avanzado en el que el bruxismo se vuelve difícil de controlar incluso en situaciones sociales.

Las consecuencias del bruxismo pueden ser importantes para la salud dental. El roce constante provoca un desgaste progresivo e irreversible del esmalte, haciendo que los dientes pierdan altura y resistencia. Además, la presión excesiva puede originar fisuras, fracturas y roturas dentales. A largo plazo también puede verse afectada la articulación temporomandibular (ATM), encargada de unir la mandíbula con el cráneo, generando dolor, dificultades para masticar y molestias persistentes en la mandíbula.

El tratamiento.

El tratamiento más habitual para controlar los efectos del bruxismo es el uso de férulas de descarga, también conocidas como férulas oclusales. Se trata de dispositivos transparentes fabricados a medida, que se colocan sobre los dientes para evitar el contacto directo entre las arcadas dentales. Gracias a esta protección, se reduce el desgaste del esmalte y disminuye la tensión que soportan los músculos de la mandíbula.

Estas férulas deben ser diseñadas específicamente para cada paciente. Utilizar modelos genéricos o mal ajustados puede provocar problemas de mordida, alterar la alineación dental e incluso generar molestias en la articulación temporomandibular.

El proceso comienza con el reconocimiento de la dentadura en la clínica dental. El odontólogo examina el estado de los dientes, detecta posibles daños provocados por el bruxismo y determina qué zona requiere una mayor protección. Posteriormente, se toman impresiones de la dentadura mediante materiales moldeables que permiten obtener una réplica exacta de la boca, o se realiza un escáner dental. Con esta información, un laboratorio dental fabrica una férula personalizada en resina acrílica resistente.

Una vez terminada, el paciente vuelve a la consulta para realizar los ajustes finales. Es fundamental que la férula encaje perfectamente en la dentadura, sin ejercer presión sobre los dientes y las encías. Dependiendo de cada caso, el especialista indicará si debe utilizarse durante toda la noche o en determinados momentos del día.

Aunque las férulas no eliminan la causa del bruxismo, sí ayudan a prevenir sus consecuencias. Protegen las piezas dentales, reducen la sobrecarga mandibular y mejoran notablemente el bienestar del paciente.

En los casos más severos puede ser necesario complementar el tratamiento con medicación destinada a aliviar el dolor y la inflamación. Sin embargo, para conseguir resultados duraderos es importante abordar también los factores que originan el problema.

El estrés y la ansiedad están detrás de muchos casos de bruxismo. Por ello, la intervención de psicólogos y otros profesionales de la salud mental puede resultar de gran ayuda. Técnicas como la meditación, el yoga o los ejercicios de respiración favorecen la relajación y contribuyen a disminuir la tensión acumulada.

Mantener una vida activa y realizar ejercicio físico con regularidad permite liberar el estrés acumulado de forma saludable. En muchos pacientes también resulta beneficioso acudir a fisioterapia. Los masajes en la musculatura facial, cervical y mandibular ayudan a reducir la rigidez facial y a aliviar las molestias.

La alimentación desempeña un papel importante durante la recuperación. Se deben priorizar los alimentos blandos para evitar esfuerzos innecesarios al masticar y favorecer el descanso de la mandíbula.

La reconstrucción de los dientes.

Para los enfermos de bruxismo, la reconstrucción de los dientes es una necesidad imperiosa. No lo es, principalmente, por razones estéticas, sino por cuestiones de salud. Antes de que los efectos del bruxismo vayan a más, es preciso restaurar los daños y reforzar el esmalte dental.

Los daños menos profundos se pueden resolver por medio de empastes de composite. El composite es una resina biocompatible que sella y refuerza el esmalte. Esta solución es parecida a los empastes dentales que aplican los dentistas para rehabilitar una muela con caries.

En daños más severos, se utilizan las carillas dentales. Estas son finas láminas que se colocan sobre los dientes originales para reforzarlos y mejorar su estética. Es la solución más efectiva para tener una dentadura fuerte y bonita, y que no se noten los efectos negativos del bruxismo. En las carillas, estética y rehabilitación se conjugan a la perfección. Son uno de los mejores tratamientos para abordar fisuras y fracturas dentales. Ya que refuerzan el esmalte del diente dañado y protegen la pieza dental original con el escudo que ofrece la carilla. Las carillas dentales pueden ser de composite o de porcelana. Las carillas de porcelana son más resistentes, pero una vez que se rompen; y con los ataques de bruxismo se pueden romper, hay que sustituirlas y colocar unas nuevas.

Para reconstruir los dientes que están en un estado de deterioro extremadamente avanzado, se colocan coronas o fundas dentales. Estos apósitos se encargan a laboratorios protésicos dentales para que tengan la forma precisa y el color exacto de la dentadura del paciente. Están fabricados con materiales cerámicos, como la porcelana y el circonio, y también pueden verse dañados por el bruxismo.

Carillas sí, pero con condiciones.

El blog de la página web de Íntegra Clínica Dental, una clínica dental de Zamora dirigida por profesionales de la odontología con más de 20 años de experiencia y en el que combinan la atención profesional con los últimos avances tecnológicos, defienden el uso de carillas dentales en la reconstrucción de dientes dañados por el bruxismo. Eso sí, con precauciones y condiciones. En opinión de estos profesionales, no son tratamientos incompatibles.

El bruxismo puede fracturar la superficie de la carilla. Haciendo que con el tiempo se rompa. Algo que obliga a sustituirla, si es de porcelana, o reconstruirla si es de composite. La fricción de los dientes que se produce con el bruxismo lleva a que las carillas se desprendan. En los supuestos menos agresivos, la presión continua del bruxismo no va a hacer que la carilla se rompa inmediatamente, pero sí va a acortar su vida útil de manera considerable.

Según estos profesionales, antes de reconstruir los dientes dañados es necesario estabilizar el bruxismo. Es decir, hay que valorar la intensidad del bruxismo y haber iniciado con éxito el tratamiento mediante la colocación de la férula de descarga.

Las mejores carillas y fundas para rehabilitar los dientes erosionados por el bruxismo son las de porcelana inyectada y las de silicato de litio. Debido a su alta resistencia. Aun así, con las carillas colocadas, es indispensable continuar usando la férula de descarga todas las noches, o el tiempo recetado por el odontólogo, para absorber la presión que el bruxismo ejerce sobre los dientes y la mandíbula.

Cumpliendo las orientaciones que nos da nuestro dentista, podemos utilizar carillas dentales aunque sigamos padeciendo bruxismo.

El bruxismo puede ser definitivo. 

Los doctores Rosana Cid Verdejo y Juan Manuel Prieto Setién, de la Sociedad Española de Disfunción Cráneo-mandibular y Dolor Oro-facial, comentan a la revista Gaceta Dental que el bruxismo es una actividad muscular fluctuante que puede estar presente a lo largo de toda nuestra vida y que puede alternar periodos de exacerbación con otros en los que se encuentra latente.

Lo primero que señalan estos especialistas es que el bruxismo no es una enfermedad, sino que es un síntoma de otros problemas de salud o psicológicos que tiene la persona. Se trata, en la mayoría de los casos, de una reacción del sistema nervioso central ante determinadas circunstancias. De ahí ese carácter involuntario que tiene.

La comunidad médica coincide en señalar que el bruxismo no tiene cura. Pero se sabe que muchos casos de bruxismo desaparecen con el tiempo por sí solos. En cambio, otros, tienden a aparecer y desaparecer de manera fluctuante.

Por esta razón es importante conocer la causa o causas del bruxismo y abordar el problema de una manera transversal, con la intervención de profesionales de diferentes disciplinas. Con la intervención del odontólogo, por supuesto, para proteger la dentadura y la mandíbula; y con la participación de profesionales de la salud mental como psicólogos o psiquiatras; en caso de que subyaga un problema de estrés o de ansiedad; y de fisioterapeutas cuando sea necesario.

Como sucede con muchas condiciones que atañen al sistema nervioso central y en el que pueden verse involucrados neurotransmisores, influyen múltiples factores. Entre los que encontramos factores genéticos o el historial de haber padecido ataques de bruxismo con anterioridad. Causas que favorecen su reaparición.

Con todo esto, lo que queremos decir es que si se ha padecido bruxismo nunca hay que bajar la guardia. Puede regresar. Se puede llevar una vida normal con este problema si tomamos las medidas oportunas.

 

 

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