Los videos familiares, la última tendencia en recuerdos.

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Video en familia

Una de las costumbres que  ha arraigado con fuerza en las familias es la de grabar videos familiares para compartir y guardar. Algunos de estos videos son obras muy trabajadas. En ocasiones, los protagonistas recurren a profesionales para tener videos de mayor calidad.

En la era digital, el video ha desplazado a la fotografía. Hasta hace no mucho, el principal archivo documental de una familia lo conformaban esos álbumes de fotos que las madres custodiaban como un tesoro y que enseñaban a las visitas cuando venían a casa.

Aunque ahora tenemos más oportunidades de hacer fotos que antes, con el móvil podemos capturar una instantánea en cualquier momento, el video nos ha cautivado por completo. Es un formato que atrae nuestra atención por más tiempo y que es capaz de captar las emociones con más claridad que las fotografías.

El video familiar ha llegado a los circuitos profesionales. Igual que nuestras madres nos llevaban al estudio de un fotógrafo, cuando éramos pequeños, para tener una fotografía de familia, que a menudo se revelaba a tamaño grande, se enmarcaba y se colgaba en la pared del salón. Hoy en día, muchas familias contratan a un operador de video profesional para grabar un video de toda la familia en la playa, en la montaña o divirtiéndonos en una reunión familiar.

Son videos que se guardan en una gran variedad de dispositivos electrónicos: en el móvil, en el ordenador, en un pen-drive, y que enviamos a los otros miembros de la familia: los abuelos, los tíos, etc. para que disfruten de ellos.

Videos que ahora, con los programas de edición por ordenador, accesibles para todos, nosotros mismos podemos fragmentarlos en videos más cortos, los reels, y compartirlos hasta por redes sociales. Sin perder en ningún momento la calidad de su factura. Puesto que aunque nosotros grabemos videos con el móvil, no tenemos los mismos medios que un camarógrafo profesional, ni su visión artística. Y eso se percibe en el resultado final.

Por qué nos gustan los videos familiares.

El periodista Pablo López indica en su blog personal que nos hemos convertido en “prosumer”, productores y consumidores de videos.

Somos grandes consumidores de vídeos. Las plataformas y redes sociales que basan su contenido en el video, como TikTok o YouTube, son las preferidas por un alto sector de la población. Tanto es así, que otras redes sociales que basaban su funcionamiento en la fotografía, el texto o en compartir enlaces, han terminado dándole un hueco importante al video. Lo podemos ver en Facebook, que tiene su propio canal de videos, en Instagram y hasta en LinkedIn, la red profesional, donde el video se está abriendo espacio poco a poco.

La democratización de la tecnología nos ha brindado las herramientas para que nosotros podamos grabar nuestros propios videos. Ya no es solo que la cámara del móvil, videos con una resolución superior a las antiguas cámaras de video casero, sino que disponemos de software de edición, descargable por internet, que nos permite añadir a nuestras grabaciones músicas, efectos visuales (transiciones, texto), incrustar fotografías… Toda una amplia gama de recursos para hacer videos a nuestro gusto.

¿Y de qué grabamos vídeos? De las cosas que nos gustan y nos importan. Y una de ellas, sin duda, es la familia. Sobre todo cuando hay niños pequeños en casa, que pasan a convertirse en el centro neurálgico de la vida familiar.

Aunque tenemos medios tecnológicos a nuestro alcance, somos conscientes de que no disponemos de los mismos que un profesional. Todos somos amantes de la belleza. Si podemos tener un video de calidad, como los videoclips de los artistas, como las películas de la televisión, como los anuncios, no dudamos en encargarlo.

Los videos familiares profesionales.

Alba y Juanfran, fotógrafos y camarógrafos en Misma Órbita, un estudio de video y fotografía de Alicante, con una marcada orientación familiar, cuentan que los vídeos familiares son una de las mejores maneras de guardar un recuerdo vivo y atractivo de la familia reunida.

Y es que los vídeos, a diferencia de las fotografías, captan el movimiento y reflejan esos momentos entrañables en los que la familia interacciona entre ellos. Cuando los padres juegan con los niños, cuando el niño nos hace esas gracias tan características y que tanto nos gustan.

Muchas son las razones que llevan a las familias a contratar a un profesional para grabar estos videos. Estas son algunas de las más destacadas:

  • Calidad de imagen y sonido. Los profesionales usan equipos de alta gama que garantizan imágenes nítidas, buena iluminación y un sonido claro. Lo que marca la diferencia con los vídeos que grabamos con el móvil, o con una cámara casera.
  • Estructura narrativa. Un profesional no solo graba. Edita el vídeo para contar una historia: selecciona los mejores momentos, les añade música, efectos y estructura la pieza dotándole de un hilo argumental.
  • Capturan los momentos clave, sin distracciones. Lo podemos ver en los reportajes de bodas y de bautizos. El camarógrafo está pendiente de los momentos importantes de la celebración. Pero también sucede en un video familiar por encargo. El operador de video sabe las escenas que quiere grabar y lo prepara todo para capturarlas.
  • Recuerdo para el futuro. Algunas familias encargan los videos profesionales para tener un recuerdo, para compartir con generaciones futuras, o para disfrutarlos cuando haya pasado el tiempo. Si de guardar recuerdos hablamos, siempre preferimos compartir aquellos de mayor calidad.
  • Perspectiva artística. Un fotógrafo o un operador de video profesional aporta un toque artístico al video que a nosotros nos cuesta capturar. Dominan la iluminación, los encuadres, los enfoques, la edición. Aspectos técnicos sobre los que nosotros no tenemos un conocimiento tan profundo.
  • Garantía de calidad. Si contratamos a un profesional para grabar un video familiar, tenemos la seguridad de que vamos a tener un resultado final de calidad. No se hacen patentes los errores y las improvisaciones propias de las grabaciones caseras.
  • Elementos de nuevas tecnologías. Muchos estudios de video usan drones, cámaras 360º y la cámara lenta para obtener tomas y escenas impactantes.

Las escenas más grabadas.

El periódico El Imparcial relata como una familia se hizo viral en redes sociales al recrear un video navideño, 21 años después.

El video original, grabado con aquellas cámaras de VHS que había entonces, recogía la emoción de unos niños que se levantaban el día de Navidad con la ilusión de abrir los regalos que les había traído Papá Noel.

Los padres, entusiasmados, reflejaban la expresión de los rostros de los niños, sus gestos, sus comentarios al retirar el papel de regalo y descubrir el juguete. La madre que ayudaba a la niña pequeña, que estaba tan nerviosa que no atendía a abrir el paquete.

El video de 21 años después, evidencia como ha pasado el tiempo, pero pone de manifiesto que las escenas que nos emocionan siguen siendo las mismas.

Escenas en las que los miembros de la familia se sienten felices, disfrutan. Experiencias que se salen de la rutina diaria, pero que no son extraordinarias.

Las ambientaciones más utilizadas para grabar un video familiar profesional son actividades especiales que se realizan en familia. Como una salida a la playa en primavera, cuando llega el buen tiempo, pero la playa no está tan masificada, como en verano; una mañana de domingo en el campo, la fiesta de cumpleaños, donde la peque ha cumplido el primer año de edad, y no acierta a apagar la vela.

En fin, escenas que podrían llenar una película casera de la familia hace 30 años, cuando nosotros éramos pequeños y que continúan emocionándonos a día de hoy, con la nueva familia que hemos logrado formar.

Cambian los protagonistas del vídeo, pero, en lo sustancial, el argumento continúa siendo el mismo.

Opción de editar y compartir.

Uno de los atractivos que tienen los videos familiares es que los podemos editar y compartir en diferentes formatos.

Los propios estudios de video, ofrecen las grabaciones finales en distintas versiones. Videos cortos adaptados para colgarlos en redes sociales. Otras versiones menos pesadas, para enviarlas por WhatsApp o guardarlas en la memoria del móvil, reportajes guardados en la nube o en un soporte físico, como un pen-drive, para que el material no se pierda.

Para compartir con los demás, los videos más adecuados son los videos cortos. Estamos acostumbrados a visualizar vídeos de como máximo 3 minutos. Pasado ese tiempo, comenzamos a aburrirnos.

Sin embargo, si somos los padres de los niños, podemos tirarnos horas y horas viendo vídeos de la familia. Por eso es interesante contar con varios formatos. Algo que podemos hacer con los videos profesionales. Bien, porque ya nos lo ha preparado el estudio fotográfico, o porque nos lanzamos a extraer los momentos más interesantes, reeditando el video desde nuestro ordenador.

Los videos de toda la familia tienen un alto valor emocional para nosotros. Si estos vídeos son de calidad, como sucede con los vídeos familiares profesionales, se convierten en un tesoro.

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