Tener un bebé cambia tu forma de mirar el mundo. De repente, empiezas a prestar atención a cosas que antes pasaban desapercibidas. Y si estás aquí, seguramente te estás preguntando cómo ayudarle desde el primer momento, incluso antes de que nazca. Quizá ya has leído sobre la importancia de la alimentación, el descanso, las emociones… pero ¿has pensado en el papel que puede tener la música?
La musicoterapia es una herramienta que, usada bien, puede aportar mucho al desarrollo de tu bebé. No solo porque la música relaja o emociona, sino porque hay estudios que demuestran que escuchar ciertos tipos de melodías durante el embarazo o en los primeros meses de vida tiene efectos positivos en el cerebro, las emociones y el vínculo entre padres e hijos.
Sigue conmigo si quieres saber cómo funciona la musicoterapia en los bebés, qué beneficios tiene para ellos y cómo puedes aplicarla tú, sin complicarte y sin tener conocimientos musicales.
¿Qué es la musicoterapia y por qué puede ayudarte?
La musicoterapia es una técnica profesional que utiliza la música y el sonido para mejorar el estado físico, emocional o mental de una persona. En el caso de los bebés, su principal objetivo es estimular el desarrollo neurológico y emocional de forma respetuosa, natural y segura.
Pero no se trata solo de ponerle música de fondo al bebé y ya está. La musicoterapia se basa en elegir los sonidos adecuados, en el momento adecuado, con una intención concreta. Y esto no es algo nuevo: se viene estudiando desde hace décadas.
Por ejemplo, un artículo de la revista Pediatrics (2013) analizó cómo la música personalizada y en vivo (cantada o tocada por los padres o terapeutas) ayudaba a bebés prematuros a estabilizar la respiración, el ritmo cardíaco y los niveles de oxígeno. Otro estudio publicado en Frontiers in Psychology (2016) mostró cómo los bebés que crecían en entornos donde se usaba la música de forma consciente, mejoraban antes el lenguaje y la memoria auditiva.
Qué pasa en el cerebro del bebé cuando escucha música
Cuando un bebé escucha música, se activan varias zonas de su cerebro al mismo tiempo. Y esto es especialmente importante durante los primeros años de vida, porque su cerebro todavía está formándose.
Según estudios de neuroimagen, el sonido estimula regiones relacionadas con la audición, la memoria, el lenguaje, la atención y las emociones. Si además esa música está ligada a una experiencia emocional positiva (como el contacto con la madre o el momento del baño), se refuerzan aún más esas conexiones.
Un informe publicado por la Universidad de Washington demostró que los bebés de nueve meses que participaban en sesiones semanales con música tenían mejor capacidad para detectar cambios en sonidos del lenguaje, lo que les ayudaba a prepararse para hablar.
Esto significa que es un tipo de estimulación que influye directamente en cómo se forma su cerebro.
La importancia de la musicoterapia prenatal
El oído del feto empieza a desarrollarse hacia la semana 16 del embarazo. A partir de la semana 20 ya puede escuchar sonidos del interior del cuerpo de su madre: el latido del corazón, el flujo de la sangre, la voz… Y hacia la semana 26 ya distingue sonidos del exterior, aunque llegan amortiguados por el líquido amniótico.
Eso significa que puedes empezar a estimular a tu bebé con música desde el segundo trimestre. Pero lo más importante es que, más allá de lo que oye, lo que siente es lo que tú sientes. Si tú te relajas con una canción suave, si respiras mejor, si tu ritmo cardíaco se estabiliza… eso también llega a él.
Diversos estudios, como los publicados por Psychology of Music, han demostrado que los fetos expuestos a música relajante de forma regular muestran menos signos de estrés y reaccionan de forma más tranquila al nacer. También tienden a dormir mejor y a llorar menos.
Así que, si estás embarazada, puedes crear un pequeño ritual diario. Poner una melodía suave mientras descansas, respirar tranquila, tocarte la barriga… No hace falta mucho más. El beneficio está en la repetición y en cómo tú vives ese momento.
Tipos de música más recomendables
No toda la música es igual de adecuada para tu bebé, sobre todo si está en sus primeros meses o todavía no ha nacido. No se trata solo de que sea bonita, sino de cómo está estructurada y qué efectos tiene en su sistema nervioso.
Los tipos de música más recomendados son:
- Música clásica suave, especialmente de autores como Mozart o Bach. Sus estructuras rítmicas son predecibles, armónicas y tienen un efecto calmante.
- Canciones de cuna, tanto tradicionales como modernas, siempre que tengan una melodía suave y un ritmo lento.
- Instrumental relajante, con sonidos de piano, cuerdas, flauta o arpa.
- Sonidos de la naturaleza combinados con música, como el agua, el viento o los pájaros.
- La voz humana cantada, especialmente la de los padres, ya que tiene una conexión emocional muy potente.
Lo que se recomienda evitar es la música con cambios bruscos de volumen, ritmos muy rápidos, sonidos estridentes o letras agresivas. Tampoco es buena idea dejar la música puesta todo el día sin parar. El silencio también es importante.
Cómo aplicar la musicoterapia en casa paso a paso
Puedes empezar hoy mismo. Solo necesitas ganas de compartir un momento tranquilo con tu bebé. Sigue estas ideas:
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Durante el embarazo:
- Busca una canción suave que te guste mucho.
- Ponla cada día a la misma hora mientras estás sentada o tumbada, respirando tranquila.
- Háblale al bebé antes y después de escucharla. Tu voz es el mejor sonido para él.
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Al nacer:
- Reproduce esa misma canción en momentos de calma (antes de dormir, durante el baño, etc.).
- Si lloras o estás nerviosa, intenta poner la música también para calmarte tú. El bebé lo notará.
- Cántale tú mismo. Aunque no cantes bien, a él le encantará. Tu voz tiene el poder de tranquilizarle como ninguna otra cosa.
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A partir de los 3-4 meses:
- Puedes jugar con ritmos suaves usando tus manos, palmas o un sonajero.
- Acompaña la música con gestos, miradas, caricias. No se trata solo de oír, sino de vivir el momento.
- Intenta repetir las mismas canciones en los mismos momentos del día. Eso le da seguridad.
La clave está en la constancia, la repetición y la conexión emocional que se crea en ese momento. No necesitas más.
Qué opinan los profesionales que trabajan con familias
Desde Somarmonía, un equipo especializado en musicoterapia infantil y prenatal, explican que muchas familias llegan a ellos buscando herramientas para calmar a sus bebés, mejorar el sueño o fortalecer el vínculo después del nacimiento.
Una de las primeras cosas que enseñan es que la musicoterapia no sustituye el contacto físico, la mirada o el afecto. Al contrario: la música es una herramienta que potencia esos momentos.
Es este tipo de sesiones siempre se trabaja con instrumentos suaves (como kalimbas, tambores de mar o campanitas), pero también con la voz. Se suele enseñar a los padres a crear un repertorio sencillo de canciones que puedan cantar con sus hijos cada día. Canciones que no son solo para entretener, sino para acompañar emociones: el miedo, el llanto, el sueño, la alegría.
Una técnica muy utilizada, es ayudar a los padres a grabar una canción cantada por ellos mismos. Esa grabación se usa después cuando el bebé necesita calmarse y no están presentes físicamente. Y funciona.
También insisten en que no se trata de poner muchas canciones diferentes, sino de repetir pocas, siempre con el mismo tono y en el mismo momento. Porque los bebés aprenden por repetición, y eso les da seguridad.
Beneficios reales que puedes observar
Estos son los beneficios comprobados que puede aportar la musicoterapia a tu bebé:
- Mejor calidad del sueño. Los bebés que escuchan música suave antes de dormir se duermen más rápido y descansan mejor.
- Reducción del llanto y el estrés. La música con ritmo constante ayuda a regular el sistema nervioso.
- Desarrollo del lenguaje. Escuchar canciones estimula las áreas del cerebro que luego intervienen en el habla.
- Mejora en la memoria auditiva. Los bebés recuerdan las melodías y sonidos que han escuchado repetidamente.
- Fortalecimiento del vínculo con los padres. Escuchar música juntos genera conexión emocional.
- Estimulación de la coordinación. Al moverse con el ritmo, el bebé entrena su cuerpo sin darse cuenta.
Y lo mejor es que todo esto no requiere grandes esfuerzos. Solo requiere estar presente, querer compartir ese momento y elegir bien qué música escuchar.
Usar la música como un regalo diario
Desde el embarazo hasta los primeros años de vida de tu bebé, la música puede convertirse en una compañera de camino. Le ayuda a relajarse, a dormir, a sentirse seguro, a conectar contigo y a desarrollarse mejor.
No tiene mucho misterio, solo hace falta estar presente, elegir música suave, repetirla a diario y vivir ese momento con él. Eso es suficiente. Eso ya es muchísimo.
Porque al final, lo más importante no es la canción. Eres tú.


